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martes, diciembre 1

obesidad: ¿un crimen?

Este artículo del suplemento de ELMUNDO.ES no tiene desperdicio, comenten por favor, mañana daré mi opinión, gracias

"FENÓMENO | HIJO GORDO, FORMA DE MALTRATO
La obesidad se convierte en crimen

El reciente caso de Moisés, el niño de Orense cuya custodia reclama la Xunta de Galicia porque considera que sus padres son 'culpables' de su obesidad –pesa 83 kilos–, anima dos debates de forma simultánea: el primero, sobre la progresiva criminalización del sobrepeso; el segundo, sobre los límites de la intervención del Estado en nuestra vida privada y, ahora, en nuestros cuerpos.

Por ÁLVARO COLOMER. Fotografías de STEPHAN GLADIEU


En el patio del colegio hay un niño que no juega al fútbol, que no corre, en definitiva, que no se mueve. Es un chaval obeso, pero sus compañeros le llaman 'gordo'. Usan esa palabra, siempre de un modo despectivo, porque sus padres no les han hablado de esa condición física en términos de enfermedad, ni tampoco les han aclarado que no deben reírse de ese 10% de chavales entre los 6 y los 12 años que la padecen, ni tampoco de ese otro 13% que está a un paso de sufrirla. "La obesidad siempre ha sido objeto de burla por parte de los niños no obesos", comenta Rafael Casas, médico psiquiatra y director del Programa Thao-Salud Infantil, sin duda el proyecto más ambicioso jamás emprendido en España para mejorar la salud física de los niños. "Y esas burlas producen sufrimiento, aislamiento social y pérdida de autoestima, tres factores que repercuten de un modo muy negativo en el rendimiento escolar", añade. A menos, claro, que el niño sea un 'afortunado' pijo yanqui interno en una escuela para obesos como la que ilustra este reportaje, donde «gordo» no es un insulto, sino la descripción de la normalidad más absoluta.
Pero volvamos a nuestra historia. Los años pasarán para el niño que no corre en el patio y, poco a poco, los insultos irán desapareciendo. Pero esto no ocurrirá porque sus compañeros se hayan vuelto más tolerantes, sino porque, teniendo en cuenta que España es el tercer país del mundo con problemas de obesidad infantil (sólo superado por Estados Unidos y Gran Bretaña), los otros chavales también engordarán (curiosamente, no ocurrirá lo mismo con las niñas, ya que, según un estudio de la Fundación La Caixa, sólo el 10% de ellas está por encima de su peso correcto, frente al 26% de los varones de su misma edad). Y podemos afirmar que los otros niños también aumentarán de volumen porque, según datos del Programa Thao, el 43% de los menores de 12 años nunca juega en la calle tras salir de clase, un hábito mucho más pernicioso que el de la mala alimentación, pues todos los expertos aseguran que es más difícil cambiar las costumbres sedentarias que los hábitos alimenticios.
LA 'GORDOFOBIA' SE EXTIENDE. El caso es que los años continuarán pasando y aquel niño tendrá que enfrentarse al mundo laboral, momento en el que descubrirá la 'gordofobia' reinante a su alrededor, esto es, el desprecio de quienes piensan que todo gordo es, básicamente, un perezoso que no se esfuerza por adelgazar.
"Existe una tendencia a responsabilizar a los individuos de ciertos problemas que en verdad no dependen únicamente de ellos", aclara Cristóbal Gómez, sociólogo de la alimentación vinculado a la Federación Española de Sociología y parte integrante del estudio realizado por la Fundación La Caixa. "La gente considera que una persona obesa no se esfuerza por adelgazar, y nadie se preocupa de culpar a las estructuras que permiten y favorecen hábitos alimenticios negativos. En este sentido, no sería mala idea que determinados alimentos estuvieran obligados a llevar advertencias como las que podemos leer en los paquetes de cigarrillos". La propuesta del sociólogo tardará en hacerse realidad, pero empiezan a vislumbrarse algunas iniciativas al respecto, como la propuesta de Maira Bes-Rastrollo, de la Universidad de Navarra, quien ha pedido que el gobierno suba los impuestos a la comida basura y subvencione la dieta mediterránea.
Así pues, nuestro protagonista buscará trabajo, y sin duda lo encontrará, aun cuando le costará mucho más que a otras personas. ¿El motivo? No poder ocultar su gordura. Porque, de todas las enfermedades existentes en la actualidad, la obesidad es la más visible. "Algunos estudios demuestran que las personas con sobrepeso sufren discriminación laboral, obtienen trabajos menos cualificados y tienen más dificultades para vivir en pareja», remata Javier Formiguera, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad.
Eso sin olvidar que, a medida que la obesidad aumente en España, se incrementará el coste sanitario derivado de tratar las enfermedades asociadas a la misma, y el niño que no jugaba en el patio, ahora ya un adulto, tendrá que soportar la mirada de ese 2% de nutricionistas que, según un estudio realizado por la doctora Rebecca Puhl, de la Universidad de Yale, tiene prejuicios contra los gordos. Sí, han leído bien: los nutricionistas.
Quizá sea precisamente uno de esos médicos quien acabe echándole en cara a nuestro protagonista que, a fecha de hoy, el 7% del gasto sanitario va destinado a gente como él. No le importará a ese doctor que su paciente duerma con una bomba de oxígeno, que no encuentre ropa de su tamaño, que tome toda suerte de medicamentos... Y no le importará porque ese médico, igual que tantas y tantas personas, sólo sabrá ver a una persona sin fuerza de voluntad y no a un ser humano que sufre. No en vano, la doctora Puhl ha señalado que, en la actualidad, la gordofobia es más frecuente que el racismo, cuando menos en Estados Unidos, un país donde la discriminación por motivos de peso empieza a ser tan frecuente que la ciudad de San Francisco ha tenido que promover leyes que la prohíban. La mismísima Organización Mundial de la Salud ha recordado a la población que la obesidad es la mayor "epidemia no infecciosa del siglo XXI" y que, por tanto, debe ser tratada como una enfermedad.
Lógicamente, nuestro personaje acabará acudiendo al psicólogo para que le levante la autoestima y, al final, quizás empiece a quererse un poco, momento en el que encontrará pareja –seguramente también con sobrepeso– y emprenderá una vida acaso algo apartado del mundo, aunque no a salvo de bromitas sobre su volumen. "Siempre ha existido la imagen del gordito feliz", comenta Manuel Fernández, vocal de la Asociación Global de Obesos y 140 kilos de peso. "Pero es falsa. Nadie quiere tener sobrepeso. Por eso reclamamos que la gente entienda que esto es una enfermedad, no una opción. Muchos creen que nos pasamos el día comiendo y que nuestra vida es una fiesta. No tienen ni idea", concluye.
Pero la cosa no quedará ahí. Porque nuestro hombre tendrá hijos, a lo mejor hijos también obesos, y entonces el Estado considerará que la educación alimenticia que está dando a sus vástagos no es la apropiada, y lo perseguirá por maltrato infantil. No se condenará a los fabricantes de alimentos cargados de grasa orientados al público infantil, ni a los centros escolares que durante años han puesto máquinas expendedoras con bollería industrial a las puertas de las aulas –productos que el Ministerio de Sanidad obligó a sustituir por alimentos sanos hace unos años–, ni tampoco a los ayuntamientos, que jamás se han preocupado de acondicionar los parques para que la chiquillería juegue con libertad. No. Se culpará a los padres y todo el mundo los mirará como si fueran asesinos.
PADRES A LA CÁRCEL. En realidad, no será la primera vez que ocurra. Es el caso del niño orensano de nueve años y 83 kilos cuya tutela persigue hoy la Xunta de Galicia. "Querer encerrar a los padres de ese niño y meterlo a él en un centro de menores es tratarlos como si fueran criminales", comenta Manuel Fernández. Y añade Jesús Ruiz Mantilla, autor de la novela Gordo (RBA): "Si empiezan a encerrar a los niños gordos, después encarcelarán a los tuertos y luego la persecución se extenderá y todo se convertirá en algo absurdo, cuando en verdad lo que tendrían que hacer es meter en prisión a los imbéciles".
Y al final, cuando la vorágine periodística haya pasado, la familia de nuestro protagonista decidirá hacer un viaje para descansar un poco, para sentirse libre, para tener la sensación de que nadie les juzga. Tal vez decidan viajar por Estados Unidos a bordo de un avión de United Airlines, una compañía que, cuando los vea aparecer por el aeropuerto, les obligará a comprar dos asientos a cada uno. Por gordos. Y de nada les servirá enojarse, porque US Airways, Continental Airlines y Southwest Airlines tienen idéntica política. Un negocio redondo si se tiene en cuenta que, según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos, un tercio de la población adulta norteamericana padece obesidad. Claro que peor sería viajar a Japón, donde las autoridades sanitarias han decidido obligar a ponerse a dieta a las mujeres que superen los 89,9 centímetros de perímetro abdominal y a los hombres que excedan los 85.
Y entonces, cuando nuestro protagonista vuelva a España y baje al bar de la esquina para tomarse una cañita, alguien le hará una broma sobre su peso. Será en ese momento cuando el niño que no jugaba en el patio baje la cabeza y se pregunte si realmente las personas obesas tienen los mismos derechos que el resto de ciudadanos.

NIÑOS, OBESOS, ILEGALES


Moisés, 9 años y 83 kilos. Recientemente la Xunta gallega decidió asumir la tutela de Moisés, aquejado de varias enfermedades habituales en los casos de obesidad mórbida, como bronquiolitis y apnea obstructiva del sueño.
Anamarie Martínez-Regino, 3 años, 54,4 kilos. En 2000, las autoridades de Nuevo México retiraron a los padres la tutela de la niña que, a los 3 años, tenía que dormir sentada para poder respirar.
Asturiano, 10 años 100 kilos. En 2006, el Principado de Asturias asumió su tutela. Las protestas de los abuelos abrieron todo un debate social, que se intensificó cuando se supo que la madre del chico había muerto de anorexia. Dos años más tarde, el niño había perdido cerca de 40 kilos.
Inglés, 8 años, 90 kilos. Las autoridades británicas han llegado a acusar a unos padres de "estar matando lentamente" a su hijo de 8 años y 90 kilos. La prensa ha abierto un intenso debate donde se discute hasta dónde puede llegar el Estado a la hora de entrometerse en la vida privada de las familias.
Estadounidense, 13 años, 305 kilos. En 1998, el estado de California condenó a seis años de prisión a la madre de una niña que, con tan sólo 13 años y con un peso de 305 kilos, había muerto de un ataque al corazón dos años antes."
 

4 comentarios:

  1. Acabo de leer el articulo y me han dejado estupefacto. Quieren criminalizar la obesidad!!!. Que vendra despues?. Que te metan en la carcel si no eres alto, rubio y de ojos azules?. Joder!!!. Esto se esta convirtiendo en el puto sueño de Hitler!!!. Lastima que muerieran millones de personas para detener a ese dictador y que ahora nuestros gobiernos esten actuando igual haciendo una selección genetica de los "aptos" y deteniendo a los "tarados". Donde acabaremos?. Yo no lo se pero esto me da asco!!. Y todo con la excusa de la salud!!!!. Es vergonzoso.
    Muy buen articulo chaval. No me sorprende la actitud de nuestros gobernantes. Yo por eso no les voto...me han dado una excusa para no votarles ya que "no me quieren por ser gordo...para que coño les voy a votar". Que me metan en la carcel por eso!!!!
    Saludos!!!

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  2. no se pa mi ser gordo es ser una mierda, yo soy gorda y me siento fatal lo peor es ke fue por que me criaron comiendo como animal... ke mas da... hay que remediar esta pandemia!

    poli de chile

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  3. tendrían que ver un genial artículo publicado en el diario HOY de Badajoz (España)es de un periodista joven al que nunca había leído, creo que sólo ha escrito dos o tres artículos. Se llama Enrique falcó, y por lo visto está más que entrado en carnes, y se ríe de ello con mucho orgullo y mucha ironía en su artículo llamado "gordos" les dejo el enlace para que lo lean, ya que invita al optimismo:

    http://www.hoy.es/20091213/opinion/gordos-20091213.html

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  4. Anónimo1/8/10 20:36

    Este chico es articulista del diario HOY. Escribe los domingos en HOY y además tiene un blog que se puede ver desde la edición digital de hoy. se llama don de loch lomond y es muy divertido. Yo no me lo pierdo. escribe a diario:

    http://blogs.hoy.es/loch-lomond/posts

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