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jueves, octubre 21

Científicos australianos demuestran por primera vez que un factor no genético se transmite a la descendencia

n. ramírez de castro / madrid

Cuidar nuestra alimentación no nos libra de desarrollar una diabetes tipo 2 si nuestro padre se excedió con las grasas antes de concebirnos. Una investigación australiana ha demostrado que la mala dieta del padre puede afectar a la salud de su descendencia. Al menos, eso es lo que ocurre con los ratones alimentados con una comida rica en grasas y calorías. Más allá de la curiosidad científica, el experimento es la primera demostración directa de que un factor no genético, como es la alimentación, se puede transmitir a su descendencia. Y una explicación más a la epidemia de obesidad que sufre el mundo desarrollado.

Ka-Yee Wong, Sheau-Fang Ng, Margaret J Morris
La mala alimentación del padre puede afectar a posteriores generaciones
Los científicos de la Universidad de Nueva Gales, en Sidney, solo han demostrado esta transmisión de padres a hijas, aunque la autora principal, Margaret Morris, cree que el riesgo sería el mismo con hijos varones. La investigación se detalla en la revista “Nature”.
Hasta ahora se sabía que los padres obesos o diabéticos tenían más posibilidades de concebir hijos con una mayor predisposición a engordar o a tener problemas para mantener a raya su glucosa. Bien por un mayor riesgo genético o por una inadecuada dieta de la madre durante la gestación. Lo que ahora se plantea es que los pecadillos de alimentación de progenitores puede afectar antes de la concepción a generaciones posteriores. En términos científicos esta posibilidad se denomina herencia fenotípica.
Para probarlo el equipo de la Universidad de Nueva Gales alimentaron a ratas macho con comida rica en grasa. Rápidamente engordaron y empezaron a desarrollar una intolerancia a la glucosa. Sus problemas se transmitieron a sus crías hembras tras aparearse con ratas sin problemas de sobrepeso y alimentadas con una dieta equilibrada. 
FUENTE ABC.es

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